¿Debemos tener miedo realmente?

El 3 de octubre, Estados Unidos, seguido de Reino Unido, advirtió a sus ciudadanos de una “alta amenaza” de ataque terrorista en Europa. The Independent se pregunta si estas alertas no están creando un desagradable clima de miedo.

Publicado en 4 octubre 2010 a las 14:24
Para que usted se sienta seguro. Soldados franceses haciendo guardia bajo la Torre Eiffel. París, 3 de octubre de 2010.

Los informes de la semana pasada sobre los ataques terroristas que se planean en Europa similares a los cometidos en Bombay en 2008 han impulsado a las autoridades estadounidenses a tomar una serie de medidas.El Departamento de Estado publicó ayer una "alerta de viaje" a todos los ciudadanos de Estados Unidos que tengan pensado visitar Europa, para advertirles de que se mantengan atentos. Y nuestro Ministerio de Exteriores les siguió poco después e informó de que existe una "alta amenaza" de ataque en el continente.

Los informes de inteligencia que activaron estas alertas deben tomarse en serio. Está claro que las ciudades europeas son potencialmente vulnerables a ataques suicidas como los que se produjeron en el núcleo comercial de India hace dos años. El número de víctimas mortales de los ataques de Bombay (que dejó alrededor de 173 víctimas) fue aterrador, sobre todo si se tiene en cuenta el reducido número de terroristas que los cometieron.

Pero la alerta de Estados Unidos, que es sólo algo más seria que un consejo oficial de no viajar, es una reacción excesiva que perjudica al sector turístico europeo. Si el departamento de inteligencia hubiera insinuado que los ciudadanos estadounidenses constituían un objetivo específico, la alerta podría haber estado justificada. Pero en los informes de la semana pasada no había nada que lo insinuara. Y el hecho de que no se hayan producido detenciones una vez que salió a la luz el informe, indica lo poco desarrolladas e imprecisas que deben ser estas tramas.

¿Estados incapaces de proteger a sus poblaciones?

Aún así, este tipo de alertas son perjudiciales, al dar la sensación de que en cierto modo Europa no es segura en general. Lo que implican es que el continente está compuesto por Estados débiles similares a Pakistán o Yemen, sin la capacidad de detener estos ataques o de proteger a sus poblaciones. El último consejo del Ministerio de Exteriores es aún más equívoco, ya que Reino Unido sin duda constituye un objetivo como lo pueden ser Francia o Alemania.

Sin embargo, lo más desagradable de la advertencia de Estados Unidos es la falta de solidaridad que implica. El país apenas vive momentos sin que se registre una amenaza terrorista doméstica, tal y como demostró el frustrado intento de atentado con coche bomba en Times Square en mayo. Pero si los gobiernos europeos emitieran una alerta sobre viajes a Estados Unidos, el país, como es comprensible, se mostraría irritado. Además, se ha insinuado que esta última oleada de actividad terrorista con respecto a objetivos europeos es una respuesta ante el creciente número de ataques de aviones no tripulados estadounidenses en Pakistán. Sin duda se trata de un peligro común y debemos hacerle frente juntos.

Por desgracia, las amenazas terroristas son una realidad en la vida del mundo occidental. Por supuesto que los gobiernos deben actuar al recibir cierta información y advertir a sus ciudadanos como corresponde. Pero con la publicación de alertas imprecisas y motivadas por el pánico lo que se consigue es exacerbar un clima de miedo y ayudar a los terroristas a hacer su trabajo.

Perspectiva desde Austria

Cuidado con el ojo de Washington

Las alertas terroristas lanzadas por los gobiernos muestran, ante todo, “la dualidad de nuestra vulnerabilidad”, opina Die Presse. La vulnerabilidad de los ciudadanos atrapados entre la amenaza terrorista y la de ver cómo minan la protección de las libertades civiles. “Una vez más, no tenemos claro si el cielo que está sobre nuestras cabezas ya está ardiendo o si todo eso no es más que una proyección de las luchas de poder lejanas en Afganistán o en Pakistán”, observa el diario vienés. De todas formas, las advertencias llegan en el momento preciso para los órganos de seguridad estadounidenses, que exigen cada vez más enérgicamente acceso a los datos personales de los ciudadanos europeos. “Una vez hemos vivido la inseguridad en nuestra propia carne, nos abrimos con más facilidad. […] Nos desnudamos y, una vez desnudos, somos todavía más vulnerables. No solo ante los actos terroristas, sino también ante los abusos del Estado”.

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