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Vacunarse en Bélgica, una «experiencia kafkiana» para los indocumentados

Las personas indocumentadas en Bélgica están teniendo dificultades para vacunarse y obtener una prueba de vacunación. La cifra de quienes están todavía sin vacunar por esta situación es incierta.

Publicado en 23 febrero 2022 a las 22:58

Fred*, de 60 años, ha vivido en Bélgica desde 2006, la mayor parte del tiempo en situación irregular. Actualmente trabaja como traductor. En abril de 2021, inició su lucha por vacunarse contra la covid-19. Su estatus de residencia hizo una odisea de esta misión. «Me enviaron de lugar en lugar. Ni mi médico de cabecera, ni el hospital, ni los servicios sociales pudieron explicarme cómo podía vacunarme sin un número de registro nacional«.


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Fred no estaba solo. Aproximadamente 150 000 personas en Bélgica carecen de documentos de residencia válidos. Alrededor de 90 000 viven en Bruselas. El ministro de sanidad de Bruselas, Alain Maron, reportó que 30 000 personas que no están inscritas en el registro nacional han sido vacunadas en la capital. Pero estas cifras no están lejos de ser conjeturas y podrían incluir a personas como turistas que solo están en el país de manera temporal. 

Fred compartió las largas cadenas de correos inútiles que recibió cuando estaba intentando vacunarse. Resume la situación de esta manera: «Fue una gran experiencia kafkiana. En una línea directa de información sobre la vacunación, un operador me dijo que era ‘completamente imposible vacunarse sin un documento de identidad belga’. Me dijo que ‘regresara a mi país’. He vivido en Bélgica durante 15 años y este tipo de xenofobia ya no me sorprende».

Al final, Fred encontró la información correcta en el centro de ayuda de Medimmigrant, una organización que trabaja con personas indocumentadas, y se vacunó en verano. «A diario recibimos dos o tres preguntas sobre la vacunación de los migrantes indocumentados«, declaró Katrijn Vanhees, una asistente legal de Medimmigrant. «La pregunta suele ser: ¿cómo puedo vacunarme y cómo puedo obtener el certificado?». 

Miedo a la deportación

Toda persona sin documentos que desee vacunarse y obtener un certificado debe tener un número BIS. Esta es una identificación digital para las personas sin número de registro nacional que les permite identificarse en el sistema de seguridad social. Esto no fue un problema para Fred, puesto que él ya tenía una tarjeta sanitaria que había usado para acceder a la atención médica urgente, así que, sin saberlo, también tenía un número BIS. 

Para otras personas indocumentadas, el número BIS es un obstáculo significativo, ya que requiere que se brinde una dirección en Bélgica, una dirección en el extranjero o una fecha y un lugar de nacimiento. Lo que temen es que la información pueda usarse contra ellas en el futuro. 


«Fue una gran experiencia kafkiana. En una línea de información sobre la vacunación, un operador me dijo que era ‘imposible vacunarse sin un documento de identidad belga’. Me dijo que ‘regresara a mi país’. He vivido en Bélgica durante 15 años y este tipo de xenofobia ya no me sorprende» – Fred.


¿Esta información puede ser utilizada por otros servicios para rastrear a personas en situación irregular y deportarlas? «No», respondió Jan Eyckmans, portavoz del ministro de sanidad Frank Vandenbroucke. «En el acuerdo de cooperación sobre la vacunación declaramos explícitamente que los datos no pueden ser comunicados a la policía«. Koen Dewulf, el director de Myria, concuerda con él: «Está estrictamente estipulado que el uso inapropiado de esta información no es posible. Confiamos en la buena fe de todos».

Las sospechas persisten

Pese a estas reafirmaciones, las sospechas hacia el gobierno son extensas. Otro grupo con una historia de exclusión de los servicios públicos es el de las personas en situación de calle. Filip Keymeulen, de Diogenes, una organización que trabaja con personas sin hogar, suele escuchar argumentos como «¿El gobierno que me rechazó [la residencia] ahora vela por mis intereses mediante vacunas gratuitas?». También escucha los temores respecto a la implantación de un chip y las dudas sobre la seguridad de las vacunas debido a su rápido desarrollo. 

Pese a las dificultades, Keymeulen intenta participar en conversaciones sobre las vacunas contra la covid. «Si escuchas sus preocupaciones y los tomas en serio, por lo general puedes convencerlos. Pero aun así las cosas pueden llegar a terminar mal. Por ejemplo, después de un largo ir y venir, uno de nuestros clientes logró conseguir un número BIS por medio de un médico. No obstante, cuando fue a un centro de vacunación cerca de la estación ferroviaria de Bruselas Sur, aun así le pidieron su documento de identidad, entonces se fue. El número BIS debió haber sido suficiente, pero las personas del centro no conocían el procedimiento correcto».

Un enfoque comunitario sobre las vacunas

La situación ha mejorado desde entonces conforme los procesos para vacunar a las personas indocumentadas se han ido regularizando. El personal de los centros de vacunación se ha estado familiarizando poco a poco con los procedimientos y ahora puede emitir sus propios números BIS. Vanhees (Medimmigrant) ve esto como un paso importante: «Al principio, la iniciativa Mobivax, coordinada por organizaciones de la sociedad civil, buscó activamente a los más vulnerables para proveerles vacunas. Ahora estamos intentando integrar a las personas indocumentadas a las iniciativas de vacunación locales regulares. De esta manera, esta población podrá vacunarse al mismo tiempo que los belgas documentados».

Otro paso positivo es que los hospitales y farmacéuticos ahora tienen permiso para vacunar. «Estos inspiran más confianza a las personas indocumentadas que los centros de vacunación, que parecen mantener una conexión más estrecha con el gobierno. Un farmacéutico está menos asociado con el Estado», dice Vanhees.

Un liderazgo gubernamental todavía insuficiente 

Tanto a Vanhees como a Keymeulen les habría gustado ver un mensaje más claro de parte de los políticos. «Los políticos nunca han declarado que los migrantes indocumentados no tienen acceso a la vacunación, pero la situación permaneció en la ambigüedad por un largo tiempo«, explicó Vanhees. «Esta comunicación titubeante ha creado gran confusión para el grupo en cuestión. El acuerdo de cooperación sobre la vacunación indicaba que ‘cualquier persona que resida en el territorio belga’ podía vacunarse. ¿Pero se refiere a una residencia legal o a la residencia como tal?».

La respuesta del portavoz de Vandenbroucke fue la siguiente: «Siempre hemos sido claros respecto al principio de que solo estamos a salvo cuando todos lo están. Para alcanzar a los grupos correspondientes y convencerlos para que se vacunen, optamos por un enfoque dirigido y de fácil acceso, por lo cual el contacto se estableció mediante intermediarios o estructuras que ya contaban con su confianza. El uso de canales de comunicación tradicionales era menos evidente para esta misión, ya que el grupo en cuestión tiene poco o ningún acceso a estas fuentes de información o no tiene los medios para acceder a ellas».


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Vacunar a las personas indocumentadas es un reto no solo en Bélgica, sino también en toda Europa. Una investigación de Lighthouse Reports (ver todos), una sala de redacción investigativa sin fines de lucro que trabaja con los principales medios de comunicación en Europa, comparó las políticas de vacunación para las personas indocumentadas en 18 países europeos. 
Bélgica se ubica en un punto intermedio de la clasificación y sus principales problemas son la falta de garantías de privacidad y de transparencia. Fred no puede estar más de acuerdo con lo segundo. «Pienso que los belgas tienen una alergia grave a la transparencia. El hecho de que yo ya tuviese un número BIS, pero nadie pudiese indicármelo lo dice todo».

*Fred es un pseudónimo.

👉 Artículo original en Knack


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