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En Países Bajos, los indocumentados luchan por acceder a la vacuna

Las personas que viven sin documentos oficiales en los Países Bajos han tenido dificultades para vacunarse contra la covid-19, según muestra una investigación de Lighthouse Reports.

Publicado en 18 marzo 2022 a las 16:26

Países Bajos fue clasificado como un país ‘abierto y accesible’ en un análisis de sus políticas sobre la covid. La situación real toma un aspecto diferente sobre el terreno. Un año después del inicio de la campaña de vacunación, todavía hay personas indocumentadas que están intentando encontrar una salida en medio de un complejo sistema. 

Según cinco entrevistas llevadas a cabo por Lighthouse Reports con migrantes indocumentados en tres de las ciudades principales de Países Bajos – Ámsterdam, Róterdam y Utrecht – todavía es complicado conseguir información clara.


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Las personas entrevistadas tuvieron problemas para conseguir hablar con un operador en las líneas directas de las autoridades de salud municipales neerlandesas (GGD). Muchos concluyeron que para evitar la burocracia y las barreras lingüísticas necesitarían la ayuda de una organización o de una persona neerlandesa para conseguir cita. Algunos pocos intentaron solicitar cita por su propia cuenta, pero el proceso fue tan tedioso, largo y confuso que muchos se rindieron a medio camino.

Complejidad

Era apenas febrero de 2022 cuando Rama* (de Guinea) escuchó por primera vez que tenía derecho a vacunarse contra la covid-19. Se dio cuenta tras su visita a la fundación Ros en Róterdam, que apoya a las personas indocumentadas. 

«He querido vacunarme desde el año pasado, pero es demasiado cansado conseguir información», declaró. «Entré a Rijksoverheid [la página del gobierno] para buscar información. No pude encontrar nada respecto a las personas indocumentadas, toda la información era para quienes ya estaban registrados en el sistema», explicó. «No decía claramente que yo estuviera incluida. Incluso busqué la palabra “indocumentado” en la página, pero aun así no pude encontrar nada. Así que concluí que no estaba autorizada a vacunarme y que todavía no había ninguna ley que permitiese a los indocumentados hacerlo». 

La investigación no solo mostró que a las personas se les dificulta saber si pueden vacunarse, sino también que hay una falta de claridad sobre si los indocumentados pueden ponerse la dosis de refuerzo y cómo.

Uno de ellos es Alí (de Irán), que actualmente está viviendo en un refugio a cargo de Stichting Toevlucht en Utrecht. «Pienso que estaría muy bien recibir una dosis de refuerzo», declaró. «Es una buena protección contra la nueva variante ómicron. Pero para mí no será posible recibir ese refuerzo. Cuando voy, me piden mis papeles y mi DNI, algo que no tengo».

«Lo dejaré así hasta que aquí en la fundación Ros me den una oportunidad», explicó Rama. La complejidad de los procedimientos  le ha hecho perder el ánimo de seguir intentando. Como persona indocumentada, vacunarse es tan solo uno de sus problemas que debe resolver. «Tengo mucho en qué pensar como para estar planeando una vacunación que ni siquiera es fácil de conseguir».

«Si bien los migrantes indocumentados tienen derecho a ponerse la vacuna y en principio pueden ponérsela fácilmente, es un reto alcanzar verdaderamente a esta comunidad», explicó Janine Wildschut, de Médicos del Mundo, que provee asistencia médica a migrantes indocumentados. No solo por razones prácticas, sino también porque «hay mucha desconfianza hacia el gobierno».

Burocracia

Las autoridades mantienen que los migrantes indocumentados pueden ir a varios lugares donde no se requiere cita ni el número de identificación personal. Durante la segunda mitad de la campaña de vacunación, las autoridades municipales de salud comenzaron a desplegar unidades de vacunación móviles. Su objetivo era atraer a comunidades difíciles de alcanzar, como las personas sin hogar y los indocumentados. Pero muchas de estas personas no sabían y por lo tanto no se comunicaron.

«El personal de las GGD no está bien informado», afirma Stefan van Maurik, coordinador de la fundación Toevlucht en Utrecht. «Incluso hacerles la prueba a personas con sospechas de contagio ha sido muy difícil. Hace poco dos personas se enfermaron, y yo necesitaba que se hicieran la prueba. Nos tomó una eternidad porque no tienen número BSN [documento nacional de identificación]. Es el mismo asunto para las vacunas.


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Alpha (de Guinea) vive sin papeles en Ámsterdam. Recuerda que al principio de la campaña de vacunación le dijeron que no podía vacunarse sin un número de identificación personal. «Con la ayuda de un amigo neerlandés, llamamos a las GGD tres veces para sacar cita – esto fue antes de que se pudiese ir sin cita – e insistieron en que «no era posible», explicó. «Pero un amigo neerlandés luchó por mí para que pudiese vacunarme de todas maneras».

Las dificultades no se acaban tampoco después de la vacunación. Para acceder a una prueba digital de vacunación, todo el mundo, incluyendo los migrantes indocumentados, necesita un código QR generado por una aplicación móvil llamada «Coronacheck». Para registrarse a la aplicación, se requiere de un nombre de usuario que comporta el número BSN, y las personas indocumentadas no tienen este número.

«La lucha más grande a la que estamos haciendo frente es cómo hacer para que los indocumentados puedan probar que están completamente vacunados. Sin esto, no tienen permiso para entrar a restaurantes ni estar en lugares públicos, o se les pide que presenten una prueba de menos de 24 horas. Las autoridades dicen estar trabajando en esto, pero no se ve ningún progreso», expresó Janine Wildchut de Médicos del Mundo.

La GGD GHOR, el cuerpo nacional que coordina las autoridades de salud municipal, no puede determinar cuántas personas indocumentadas han sido vacunadas, porque el estatus de residencia de las personas no está registrado en sus sistemas. En cualquier caso, es imposible conocer la cifra de personas indocumentadas que todavía podrían vacunarse. Después de todo, nadie sabe cuántas personas viven sin papeles en Países Bajos. Las estimaciones van desde 20 000 a 60 000.

El 15 de febrero de 2022, el gobierno neerlandés anunció que ya no se necesitarán códigos QR para acceder a restaurantes y otras facilidades de recreación,. 

Los editores conocen los nombres completos de Alpha, Rama y Ali.

👉  Artículo original en Trouw


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